Ashtanga Yoga

La Palma

Una práctica tradicional y estructurada que nos invita a cultivar disciplina, concentración y presencia a través de la repetición y la constancia.

Ashtanga Vinyasa Yoga es un sistema de yoga desarrollado y transmitido por Sri K. Pattabhi Jois en Mysore, India, a partir de las enseñanzas que recibió de su maestro Tirumalai Krishnamacharya. El método combina asana, respiración y mirada (drishti) dentro de secuencias de posturas establecidas que se practican siguiendo un orden determinado.

Practicando Ashtanga Yoga.Practicando Ashtanga Yoga.

La palabra Ashtanga significa literalmente “ocho ramas” (ashta = ocho, anga = rama) y hace referencia al camino de ocho pasos descrito por Patañjali en los Yoga Sutras. Aunque hoy utilizamos principalmente este nombre para referirnos al sistema de Ashtanga Vinyasa, su filosofía nos recuerda que el yoga es mucho más que la práctica física y que el trabajo sobre el cuerpo puede convertirse en una vía hacia una mayor consciencia.

En Ashtanga, la secuencia se repite de manera constante. Lejos de buscar que cada práctica sea diferente, esta repetición nos permite profundizar en lo conocido. Al familiarizarnos con las posturas y las transiciones, podemos dirigir progresivamente nuestra atención hacia la respiración, las sensaciones internas y la calidad de nuestra presencia.

La práctica comienza tradicionalmente con Surya Namaskara, continúa con las posturas de pie y después con diferentes secuencias de posturas sentadas, torsiones, extensiones, inversiones y cierres. El movimiento se sincroniza con una respiración específica y cada postura tiene un número determinado de respiraciones y una mirada (drishti) que ayuda a mantener la concentración.

En Tushala practicamos Ashtanga desde el respeto por la tradición, pero también desde una mirada consciente y adaptada a cada cuerpo. No buscamos forzar una postura ni cumplir con una forma determinada, sino aprender a practicar con atención, paciencia y respeto por nuestros propios límites.

Ashtanga Mysore

En las clases de Mysore cada alumno practica la secuencia de manera individual dentro de un espacio compartido. No seguimos el ritmo de un profesor que dirige toda la clase; cada persona aprende y memoriza progresivamente su práctica, mientras el profesor acompaña, observa y ofrece orientación y ajustes cuando es necesario.

Este formato permite que cada persona pueda avanzar a su propio ritmo, independientemente de su experiencia o nivel físico. La práctica se convierte así en un encuentro personal con uno mismo: volvemos a la misma secuencia una y otra vez y observamos qué cambia en nuestro cuerpo, nuestra respiración y nuestra mente.

Ashtanga requiere compromiso y constancia, pero no se trata de alcanzar rápidamente posturas más avanzadas. La profundidad de la práctica está en volver, respirar, observar y seguir practicando.

Una práctica para quienes buscan estructura, disciplina y un camino de profundización, y quieren descubrir qué puede surgir cuando dejamos de buscar constantemente algo nuevo y aprendemos a estar plenamente presentes en lo que ya conocemos.